viernes, 13 de septiembre de 2013

Capítulo 1


Otro día mas de curro, ahí estaba yo sentada en la mesa de la oficina con un montón de papeles que ordenar, ¿quién me iba a decir a mí que iba a acabar trabajando aquí? Lo cierto es que este sitio no me gustaba nada, siempre me había imaginado trabajando en una tienda de tatuajes o quizá repartidora en moto, sí, para mí eso sería una buena vida, sentir en aire en la cara conduciendo una buena moto... Pero no, eso no sería así, por lo menos mientras mi padre viviese, estaba trabajando en su empresa por él, él se encargó de mi hermano Zayn y de mí desde que mamá murió, y los dos nos habíamos criado como unos rebeldes sin causa, todo lo contrario a los valores que nos había aportado, éramos unas almas libres como nuestra madre pero algo más descarriados. Zayn se fue de casa al poco tiempo de morir mamá, no se llevaba bien con papá, él no iba a cambiar su actitud, en cambio yo si lo hice, nuestro padre era lo único que nos quedaba y por nada del mundo quería hacerle sufrir.
Liam apareció tras la puerta de mi despacho, era todo lo contrario a mí, un niño de papá bien educado y con una sonrisa muy bonita, todo había que decirlo, creo que me atraería si mi forma de ser fuese distinta, era un buen chico, un como se dice... ¿Gentleman? Sí, eso, un gentleman donde los haya.

-Srta (TA__), su padre la reclama. -sonrió tras soltar lo que había venido a decir.
-Muchas gracias Liam, ahora mismo voy a su despacho.
-De nada, por cierto, está muy guapa hoy.
-Gracias. -le sonreí. ¿Veis lo que digo? Un encanto.
Liam desapareció de mi despacho, y yo salí tras él, pero poniendo rumbo al despacho de mi padre. 
Me planté frente a la puerta y una vez más leí el letrero grande que decía "Sr. (TA__), director de la empresa", suspiré y me adentré en su despacho; y ahí estaba mi padre, con las vista pegada a su ordenador.
-Hija, ya estás aquí, siéntate por favor, tengo algo importante que decirte.
Me senté en la silla de cuero que había al otro lado de su mesa, quedando frente a él.
-Tú dirás papá, bonito traje el de hoy.
-Gracias hija. -sonrió y a los dos segundos volvió a cambiar su expresión; rostro serio e impasible. -Verás, tengo que ausentarme unos días del trabajo, porque nuestra empresa en Washington ha tenido unos problemas y necesitan mi ayuda.
-¿Y qué quieres decir con eso? -estaba confusa, no sabía que quería decirme.
-Quiero decir que tendrás que hacerte cargo de la empresa el tiempo que yo esté fuera.
-¿Qué? Papá no tengo ni idea de manejar una empresa. ¡Por dios! Tan solo tengo 19 años, no sé que hago trabajando aquí.
-(Tn__), no empieces, sabes lo importante que es esto para mí, deja de sacar las uñas, hacía mucho que no te ponías así, creí que ya no te quedaba rebeldía encima.
-Papá, mi rebeldía estará siempre dentro de mí, te guste o no.
-Vaya... -suspiró profundamente. -No entiendo que he hecho mal con vosotros. -Se llevó las manos a la cara y negó con la cabeza, se le veía tan decepcionado.
Me levanté y bordeé la mesa para llegar a él, acto seguido me agaché y lo abracé por la espalda.
-Está bien, yo me haré cargo de esto. No te prometo nada, pero lo intentaré.
-Gracias hija, mil gracias. -se puso de pie y me abrazó con fuerza. Sé que lo harás bien. Liam te ayudará, será tu secretario.
-No te preocupes. ¿Cuándo te vas?
-Mañana mismo, y no sé cuando volveré, depende de como evolucionen las cosas allí.
-Bueno espero que sea pronto, ya sabes que soy un desastre y no quiero llevar esta empresa a la quiebra. -reí y mi padre me acompañó.
-Dices que eres un desastre, pero eres realmente inteligente, y aquí, en esta empresa tienes la capacidad de mostrarlo.
-Gracias por confiar en mí cuando yo no lo hago papá.
El resto del día fue normal, como todos, papeles y más papeles, aunque no podía quitarme de la cabeza la idea de que tenía que hacerme cargo de una empresa, es cierto que no le tenía miedo a casi nada, digo "casi" porque si que tenía miedo a algo, la primera cosa que me atemorizaba era fallar a mi padre y la segunda enamorarme. Sí, ese era uno de mis miedos, yo era una chica libre e independiente, nunca había dependido de nadie, y el hecho de pensar que algún día eso pueda pasar, me revuelve las entrañas.

Una vez en casa, sí, tenía piso propio, como no a cargo de mi padre, se encargaba de pagarme todo aún sabiendo que yo cobraba un sueldo altísimo en esa empresa, a veces me sacaba de mis casillas. Abrí una lata de refresco y me senté en el sofá, cruzando las piernas instantáneamente  mi padre siempre quería que fuese con traje de empresaria (falda de tuvo, camisa, americana y tacones), pero eso no iba conmigo, donde estuvieran unos vaqueros cómodos que se quitase lo demás.
Saqué el móvil de mi bolso y hablé a Niall por Whatsapp, me apetecía quedar con él y tomar algo esta noche. Él era mi mejor amigo, desde pequeña, también era un "espíritu libre", pero no llegaba a mi extremo ni mucho menos, aunque desde el principio congeniamos bien.
Tras quedar con él, me metí a la ducha, estaba agotada y necesitaba notar el agua caer sobre mí y sobre la tinta incrustada en mi cuerpo. Tenía un tatuaje encima de mi ombligo, el cual decía "Free Spirit", me lo tatué hace un par de años, tenía la necesidad de hacerlo, a todo esto, mi padre no tenía constancia de que lo tenía, me lo hizo mi propio hermano, Zayn; era muy bueno con los dibujos y cosas así.
Salí de la ducha y me dirigí al armario, saqué mi camiseta de "The Who" que dejaba mi ombligo al descubierto, y unos vaqueros desgastados, seguía vistiendo como me daba la gana, pero de una manera, digamos... más recatada de lo que era antes. Sequé mi pelo oscuro que llegaba hasta la mitad de mi espalda y pinté de negro la raya de mis ojos, resaltando su verdor.

Llevaba esperando a Niall más de 20 minutos en la puerta del bar, era el bar de su padre, y había muy buen ambiente, pero también bastantes imbéciles. Como me cansé de esperar fuera, me adentré en el bar y me dirigí a la barra para pedir algo.
Bobby se acercó a mí nada más verme, era un gran hombre, y uno de los mejores moteros de este jodido planeta.
-Buenas noches preciosa. ¿Cómo que no estás con Niall?
-Todavía no se ha dignado a aparecer Bobby, este hijo tuyo me va a volver loca. -me eché las manos a la cabeza haciéndome la dramática, eso le hizo reír.
-Bueno yo te hago compañía mientras lo esperas. ¿Qué te pongo (Tn__)?
-¿Un tequila sería mucho pedir?
-La niña empieza fuerte, claro que no. Ahora mismo te pongo un tequila.
Bobby se dirigió al otro extremo de la barra para servirme el tequila, yo saqué el móvil de mi bolsillo para saber si Niall había dado señales de vida; y así era, tenía un mensaje suyo: "Preciosa en diez minutos estoy allí", ¡maldito impuntual!, "Me debes un par de tequilas" le contesté.
-Vaya, vaya, ¿que hace una nenita como tú en un sitio como este? Deberías estar durmiendo.
-Cállate imbécil, la única nenaza aquí eres tú.
Acto seguido me giré para encararle, era un chico de pelo castaño alborotado, ojos azules-verdosos y barba de unos cuatro días. Era atractivo, pero su poco cerebro chafaba todo.
-Vaya, veo que la nena los tiene bien puestos.
Vaya manera de empezar la noche, menudo imbécil, nunca había permitido que alguien dudase de mí o se metiese conmigo y ese no iba a ser la excepción.

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