Le miré por unos segundos, tenía tanta curiosidad, quería saber de más de él, mucho más. No entendiá ni por qué, esta mañana me había tratado como escoria y ahora quería "protegerme", ah no, pero la conversación no iba a acabar aquí, necesitaba saber el por qué de su reacción esta mañana. Sí, definitivamente iba a preguntárselo.
-¿En qué piensas? -me preguntó antes de que me diese tiempo a hacerlo a mí.
-¿Yo? En nada.
-Vamos, sé que estabas pensando algo, suéltalo.
-Está bien. -tragué saliva y proseguí. -¿Por qué te has comportado así conmigo esta mañana?
Sonrió y agachó la cabeza mientras negaba.
-Eso casi mejor lo dejamos para otro momento.
-Pero yo quiero y merezco saberlo. Fuiste un gilipollas, igualito que un león mal domado.
Harry soltó una carcajada y se tapó la boca con las manos cuando se dio cuenta de lo que había sonado. Parecía un niño, eso me hizo sonreír a mí también.
-Puede que sea bipolar.
-Puede, pero no lo creo. Vamos desembucha.
-Te he dicho que no. Ahora vámonos.
¿Y ese cambio ahora a que se debía?¿Qué no se podía estar dos minutos sin que sacase su estupidez? Me levanté lo más rápido que pude, ya me había sacado de mis casillas de nuevo.
-¿Dónde vas?
-Lejos de ti.
Comencé a acelerar el paso, mientras le oía gruñir, no sabía que decía, pero tampoco me importaba; solo quería llegar al lugar de la carrera y estar con mi hermano, ese idiota sacaba lo peor de mí.
El resto de la noche pasó rápido, yo no me acerqué a Harry, ni él a mí; a mitad de la noche desapareció y yo me quedé con mi hermano y sus amigos, por mí que se pudriera ese imbécil.
El Sábado por la mañana Liam me llamó cuando aún estaba en la cama y me hizo levantarme, al parecer me tocaría pringar todo el fin de semana, maldije a esa maldita empresa y al momento en el que mi padre decidió montarla.
Las semanas transcurrían, ya había pasado casi un mes desde que mi padre se había ido y apenas tenía noticias de él, solo se comunicaba conmigo para ver como seguía la empresa, a veces era demasiado frío, pero yo sabía que en el fondo nos quería, aunque mi hermano siempre se empeñase en decir lo contrario. Zayn me llamaba casi todos los días, y quedábamos muy a menudo, aún no sabía cuando se iría de la ciudad, pero por el momento se quedaría en casa del "león", estaba pagándole un alquiler ahora que podía, había encontrado un trabajo como tatuador, y se le veía muy contento; para él eso de diseñaer era un sueño y si ya era en piel no digo nada. Sin embargo, de Niall apenas sabía, si no era porque me empeñaba yo en hacerle quedar conmigo, estaba pillado hasta las trancas por la tal Gemma, hab´´ian formalizado la relación, y ahora pasaba la mayor parte de su tiempo con ella, y cuando quedábamos casi toda la conversación era Gemma, Gemma y Gemma, la estaba empezando a coger tirria y eso que todavía ni me la había presentado.
Una noche decidí salir a tomar algo por mi cuenta, Niall no se animaba y mi hermano ya había quedado, así que fuí para el bar de Bobby a tomar algo para olvidar el trabajo, además era mejor opción que ir a partirle la cara a Harry, no me lo había sacado de la cabeza en esas semanas, cada vez que mis distracciones se acababa, ese tío volvía a mi mente, seguramente si se lo contaba a alguien pensarían que soy una obsesa o un psicópata. Ya hacía más de tres semanas que no le había vuelto a ver, ni siquiera por la empresa, habían cambiado de repartidor.
Me acerqué a la barra y vi a Maura, hacía tanto que no la veía; esa mujer era un encanto, no le pegaba un lugar como ese para nada, pero el bar era de Bobby y de ella, y aunque no le gustase mucho ese ambiente iba a ayudar a Bobby. De repente salió Bobby de la cocina y empezó a discutir con Maura; Niall me había dicho que las cosas entre sus padres no iban bien, pero no imaginaba que fuese para tanto. Bobby le dio cuatro voces a Maura y se volvió a meter a la cocina, esos gritos habían provocado la expectación de todos los que rodeaban la barra. Podía ver como Maura se contenía las lágrimas, debía ser duro.
Aproveché que estaba mirando en mi dirección para hacerle gestos con la mano. Ella enseguida me vio, secó sus lágrimas como pudo y con una enorme sonrisa se acercó a mí.
-(Tn__) cielo. -se puso de puntillas y me abrazó como pudo desde el otro lado de la barra.
-Maura, ya hacía mucho que no te veía. ¿Cómo va todo?
-Bueno, no muy bien, las cosas con Bobby no van bien. -agachó la cabeza. -Pero el negocio va genial. -sonrió.
-Estoy segura de que las cosas se arreglarán, son altibajod.
-Eso espero cielo, pero mírate, estás guapísima. ¿Tú cómo estás? Me dijo Niall que estabas trabajando con tu padre.
-Sí, así es. Además hace ya unas semanas que está fuera y me ha dejado al cargo de la empresa. -suspiré.
-Me alegro de que tengas un buen trabajo cariño, sé que no es eso a lo que te querrías dedicar, siempre te han apodado "espiritu libre" y eso de ir trajeada no va contigo. -soltó una carcajada.
-Lo sé. -reí con ella. -Pero a todo hay que acostumbrarse.
-Creo que me voy a poner a trabajar ya, o los clientes querrán subirse a la barra a servirse ellos mismos.
-Está bien, ya hablaremos, algún día iré a visitarlos.
-Cuando quieras, sabes que nuestra casa es tu casa, y Niall y su novia estarán encantados de tenerte allí.
Aggg, su novia, esa chica me había quitado a mi mejor amigo, lo había acaparado por completo. Definitivamente el amor era un asco.
-**: Perdón, ¿me pone un tequila?
Alguien interrumpió finalmente mi charla con Maura. Miré a mi derecha y ahí estaba el gilipollas ese, el león mal domado. Quería alejarme antes de que me viese, pero era demasiado tarde, él ya había posado su vista en mí.
No me molesté ni en dirigirle la palabra e intenté alejarme de la barra, pero me agarró del brazo.
-(Tn__), ¿qué haces aquí?
-Tomar algo, ¿qué no lo ves? Ahora si me disculpas, voy a disfrutar de mi noche. -intenté deshacerme de su brazo, pero solo me hací más daño. Me miraba con el ceño fruncido, estaba enfadado, como casi siempre.
-Espera, no te vayas.
-¿Qué quieres Styles? No quiero perder mi tiempo contigo.
Harry tiró de mi brazo y nos alejó de la barra, apoyándome contra una pared.
-¿Pues dejar de comportante como una niñata? Tus altanerias no me gustan.
Puso ambas manos en la pared, una a cada lado de mi cabeza, impidiéndome el paso.
-¿Qué?¿YO?¿YO SOY LA ALTANERA? -mi voz era un grito. -Me tienes harta, harta de tu prepotencia, de tu chulería, de tu superioridad. ¿QUIÉN TE CREES? ¡NO ME CONOCES! -volví a elevar el tono de mi voz.
Lo estaba enfadando, mucho, su respiración se aceleraba cada vez más y me miraba con odio. Creo que comenzaba a tenerle miedo.
-¡Mierda! -dio un puñetazo en la pared y vi sus nudillos llenos de sangre.
Quería llorar, sí, tenía unas ganas terribles de llorar, de irme de allí y esconderme de él.
-Yo no soy com tú crees (Tn__), estás muy equivocada.
-Déjame ir, te lo pido por favor.
Harry agachó la cabeza, ahora era arrepentimiento lo que podía ver en él, en sus expresiones.
Quitó sus manos de la pared para dejarme marchar, pero yo seguía allí inmóvil, frente a él. Observándolo, mientras él miraba sus nudillos ensangrentados.
-Vamos a curarte eso. -le agarré de la otra mano.
¿Qué coño estaba haciendo yo ahora? (Tn__), eres estúpida, me repetía a mi misma, vas a curar al hombre al que odias, quizá la palabra "odio" era demasiado fuerte...
Harry no decía nada, tan solo me seguía. Salimos del bar y nos dirigimos a una calle estrecha donde había aparcado mi coche. El "león" se quedó mirándolo, mientras yo lo abría.
-Vamos monta. Te llevaré a mi casa, te curaré y te irás, y escúchame bien, no volverás a dirigirme la palabra NUNCA.
Harry asintió y montó en el coche.
Una vez en casa, le hice sentarse en el sofá mientras iba al baño a por el botiquín. Volví con un maletín grande, él seguía inmóvil con su vista fijada en sus nudillos y ompletamente en silencio.
-Dame la mano.
Harry extendió la mano, y yo pasé un poco de algodón con agua oxigenada por sus nudillos. Apretaba su mano contra la mía cada vez que le dolía, hasta que se dio cuenta y soltó mi mano, dejando la suya en el aire y optó por morderse el labio cada vez que le dolía.
-Si te sigues mordiendo así te harás sangre. -le repliqué.
Cogí una venda y se la enrosqué por toda la mano, hasta su muñeca. Él solo me miraba y me miraba, pero no abría la boca. Pegué el esparadrapo a su muñeca y teminé con la tarea de curarle.
-Ahora puedes marcharte, ya no pintas nada aquí. -evité mirarle a los ojos.
Me levanté para volver a dejar el botiquín en su sitio.
-(Tn__)
-¿Qué? -me giré para mirarle.
-¿Qué haces conmigo?
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