viernes, 13 de septiembre de 2013

Capítulo 3


Me miraba intensamente, creo que esperaba una respuesta sobre algo y yo no sabía por qué, quizá la manera en la que dije su nombre lo inquietó, yo misma me inquieté al decirlo y no tenía ni idea de por qué.
-¿Y bien? Tengo prisa. ¿Tienes algo en contra de mi nombre o simplemente te gusta? -sonrió de medio lado.
-Sí, perdón, creí que te conocía de algo, pero no, debo estar equivocada de persona.
-Yo a ti no te conozco nena, no me suelo juntar con gente de tu clase.
Abrí la puerta de mi despacho enfurecida, ese tío era un pedante; sería mejor que dejase la caja que traía en la oficina y se fuese. No aguantaba a esa clase de tíos, machitos que trataban a la gente diferente a ellos de una manera insignificante y vulgar... Repugnante.
-Déjalo aquí y puedes largarte. ¿Y qué tienes en contra de la gente como yo? Ni siquiera sabes como soy en realidad. -mis ojos contactaron con los suyos mientras dejaba las cajas en el suelo de nuevo. -Idiota. -eso último traté de susurrarlo para que no me oyese, pero creo que no dio resultado. 
Soltó la caja bruscamente y se acercó a mí enfurecido, traté de no mostrar mi miedo, pero mis pasos me delataban, yo me alejaba y él se seguía acercando. Finalmente choqué con una estanteria, ya no tenía más espacio para retroceder. Me había arrinconado.
Su cuerpo estaba demasiado pegado al mío, sus pantalones negros ajustados rozaban la tela de mis vaqueros. Su mirada era impasible, podía jurar que sus ojos ya no eran verdes si no negros, ¿tanto lo había enfadado?
-Mira nena. -me replicó casi rozando mi nariz, y me miró una y otra y otra vez. -¿Quién te crees para insultarme? Me has enfurecido y mucho. -Dio un fuerte golpe a la estanteria y dos libros cayeron al suelo.
-No te tengo miedo, así que te puedes meter tu agresividad por el culo. -tragué saliva, ¿por qué coño había dicho eso? Era incapaz de tragarme mi orgullo, daba igual la situación.
-Deberías, ¿sabes? estoy cansado de la gente como tú que se cree que puede dominar a los demás simplemente por su condición.
-Mira imbécil, ahora si te lo digo bien alto. Repito, no tienes ni idea de mí, ni de la gente como yo. Ahora aparta tus manos de mis brazos y sal fuera de esta sala.
-Uno, se más de toda vuestra clase que tú misma, y dos, nadie me da órdenes. 
¡Vaya! En algo coincidiamos, yo tampoco aceptaba órdenes de nadie, era la primera norma de un rebelde.
-Ya, pero teniendo en cuenta que no pintas nada aquí, creo que puedo echarte si me da la gana.
Él se pegó más a mí y volvió a mostrar su media sonrisa, ¿le divertía esa situación? Porque a mí no, tenía un montón de trabajo y ese "león", porque no tenía otro nombre, no me dejaba trabajar.
-Eres bastante valiente para ser de tu clase. -se pegó más y más a mí, apenas podía respirar, solo notaba su respiración junto a mi mejilla.
-Deja de acercarte o....
-¿O qué?
Me quedé muda, ya no sabía que decir, ese imbécil se estaba saliendo con la suya. Que te pasa (Tn__), tú nunca dejas que nadie te chulee, ¿qué pasa con él?
La puerta del despacho se abrió y Liam entró, sin mediar palabra; yo insitintivamente empuje al tal Styles, alejándolo de mí. Este soltó una carcajada.
-¿Interrumpo? -se puso rojo.
-No, este repartidor ya se iba.
-Sí claro, si es tan amable de firmarme aquí. -firmé el papel que me ofreció sin mirarlo a la cara y se lo espeté contra el pecho.
El volvió a sonreír, esta vez más marcadamente; se podía observar, dos hoyuelos a ambos lados de sus mejillas, algo que le hacía parecer hasta "bueno", en vez del "león" mal domado que era.
Styles cogió el papel, y antes de salir por la puerta se giró para mirarme de nuevo.
-Un placer señorita. -y desapareció tras la puerta.
Liam seguía estupefacto, esperando una explicación supongo.
-Bien Liam, podemos empezar a trabajar.
-¿Está bien señorita (TA__)?
-Claro, no pasa nada, ahora toma asiento, tenemos muchas cosas que arreglar.

El resto del día no transcurrió mal, el trabajo me mantenía obsoleta de mis pensamientos, en parte daba gracias por tener algo con lo que distraerme en esos momentos. Eran las 8 de la tarde, mi hora de salida. Liam ya se había ido. Cogí mi chaqueta, apagué el portatil y cerré al despacho. Hasta mañana por hoy a la Srta (Tn__) (TA__) directora de empresa.

El teléfono sonaba, y yo seguía al otro lado de la puerta de mi casa. Saqué las llaves lo más rápidco que pude del bolsillo y abrí. Corrí por todo el salón y me tiré en el sofá en plancha para alcanzar el teléfono que estaba en la mesita de al lado.
-¿Sí? -dije casi sin aliento.
-¿Hermanita?¿Estás bien?
-¿Zayn?
-Aquí estoy pequeña.
-Hermano!! Joder. -le había echado tanto de menos. -¿Dónde te metes?
-Estoy bien no te preocupes.
-No, si no lo hago, sabes que nunca lo hago. Sabes cuidarte bien solito y confío en tu instinto de supervivencia.
Se rió.
-Haces bien, ¿tú cómo estás pequeña?
-Yo muy bien hermanito, podría estar mejor, pero no me quejo.
-Y... ¿papá? -eso lo dijo a regañadientes.
-Está de viaje y me ha dejado a cargo de la empresa.
-¿Qué? A ti ¿"Espíritu Libre"?
-A la misma.
-¿Y crees que te queda grande el puesto?
-La verdad, todavía no lo sé, hoy no me ha ido mal, pero esto no es lo que deseo.
-Lo sé pequeña, con tal de no fallar a nuestro padre, haces lo que sea.
-Se lo debemos.
-Yo no le debo nada.
-¡Zayn! Sí le debes. Le debes todos los cuidados que te ha dado y lo que se ha preocupado por ti después de morir mamá.
-¿Y antes?¿Antes que (Tn__)?
-Eres tan rencoroso...
-No empecemos a hablar de defectos, que no sé quien sale perdiendo...
-Tú claramente.
-Sí, sí, lo que tú digas. 
-¿Estás en la ciudad?
-Sí, no sé durante cuanto tiempo, pero por ahora estoy aquí, en casa de un amigo.
-¿Y podría ir a visitarte? Tengo tantas ganas de verte Zayn.
-Claro que si hermanita, mira si quieres vente esta noche. Vamos a hacer barbacoa en casa con unos amigos, y yo te invito a ti. Además después iremos a ver una carrera de motos en vivo, eso seguro que te gusta.
-¡Dios! Sería tan genial, además mañana no curro que es Sábado. Me apunto, ¿a qué hora hay que estar allí?
-Pues a eso de las 22:00, ¿te parece?
-Perfecto. Oye no molestaré, ¿no? ¡Bah, me importa una mierda! Voy a ir a verte igual.
-No sé ni para que preguntas, si tú misma tienes respuesta, como siempre. -pude notar su sonrisa a través del teléfono. -Calle Caxton número 4. Te veo en un rato enana. 
-Vale. Chao hermanito.
Colgué el teléfono, y me puse a brincar como una loca en el sofá. Por fin un plan que cuadraba conmigo y encima vería a mi hermano después de tanto tiempo.
Me di una ducha rápida, y con la toalla enroscada en mí, me dirigí al al radiocassete que estaba en la mesilla de mi habitación. Dentro estaba el disco que Niall me había grabado, con un montón de canciones que nos gustaban a los dos.
 Girls de The 1975, era la primera en sonar. Era uno de mis grupos favoritos, seguramente no era un grupo que gustase a todo el mundo, pero a mi me encantaba, me gustaba lo diferente, que podía decir.
Cuando llegó el estribillo, me puse a cantar a grito pelao' mientras me ponía mis pantalones de cuero negros y una camiseta roja que volvía a dejar mi ombligo al descubierto, y con él, mi tatuaje.

-"They're just girls breaking hearts. Eyes bright uptight, just girls. But she can't be what you need if she's 17. They're just girls. They're just girls."
Me metí al baño y solté mi pelo, el cual llevaba recogido en un moño mal hecho. Lo dejé caer, me gustaba como me quedaba así sin más.  Pinté de negro la raya de mis ojos, cogí mi mochila de saco y salí de casa, estaba impaciente por ver a mi querido hermano.
Logré llegar sin perderme, ese coche que mi padre me había comprado tenía de todo, y el navegador era una maravilla. No me gustaban ese tipo de cacharros, pero debía de admitir que ayudaban mucho.
Me paré frente a la puerta número 4 y toqué con los nudillos sobre la madera. Se oía música, pero no muy alta, y la voz como de unos dos hombres, él uno parecía mi hermano. ¡Su voz me hacía tanto bien!
A los pocos segundos, la puerta se abrió, y volví a cruzarme con su mirada.
-¿Qué haces tú aquí?¿Me persigues? -dijo en tono burlesco.



No hay comentarios:

Publicar un comentario