miércoles, 2 de octubre de 2013

Capítulo 8

El sonido del dichoso despertador me hizo abrir los ojos; apenas había pegado ojo en toda la noche, estar en esa casa no era muy cómodo y más después de lo que había pasado con Harry la noche anterior.

Me levanté de la cama y me metí al baño, me miré en el espejo, puff... tenía una cara espantosa y mi pelo parecía un nido de pájaros, cogí la goma que tenía en mi muñeca y me lo recogí para intentar darle un mejor aspecto y salí de la habitación.

Esperaba que mi hermano hubiese llegado ya, tenía unas ganas inmensas de cantarle las cuarenta, mira que me había hecho muchas jugarretas, pero sin duda dejarme encerrada con el "león mal domado" había sido la peor de todas, seguía cabreada con Harry, pero no tenía ganas de volver a discutir con él, era absurdo, ni siquiera formaba parte de mi vida por más amigo que fuese de Zayn.

Bajé las escaleras de puntillas para evitar despertar a Harry o a Zayn, ni siquiera sabía porque lo hacía si se merecían la peor de las jodiendas.

Según iba bajando podía divisar a Zayn sentado en el sofá de espaldas a mí; bien, justo al que esperaba. Aligeré mi paso haciendo el mayor ruido posible al bajar; dos pasos fueron suficientes para hacer que Zayn se diera la vuelta.

-Hermanita, buenos días. -dijo con una enorme sonrisa.

¿Sonriendo?¿De verdad me venía con esas? Mi rabia aumentaba por momentos.

-¿Buenos días? ¿En serio Zayn? Lo serán para ti.

-Uuuuh, mal humor desde por la mañana, con lo poco tolerante que estás cuando te pones así.

-Zayn (TA__), ¿cómo has podido ser tan cabrón?

Me puse enfrente de él, tapándole la visión de la televisión, si alguien los tenía bien puestos era yo, y me iba a escuchar.

-Vaya, esa camiseta te queda mejor a ti que a Harry, pero vas enseñando demasiado.

-Ya está bien imbécil. ¡NADIE TE HA DADO DERECHO A HACER LO QUE HICISTE ANOCHE! -grité con todas mis fuerzas.

Harry apareció tras la puerta de la cocina; lo miré de reojo y volví a centrar la vista en mi hermano.

-¿No piensas contestarme?

-Quizá cuando te calmes pequeña.

-Aggg se acabó.

Intenté echarme sobre él, si no lo entendía por las buenas lo entendería por las malas, pero noté una mano en mi cintura antes de que pudiera hacerlo. Harry me tenía cogida en volandas y mi hermano solo se carcajeaba.

-Suéltala Harry, de pequeños también nos pegábamos y ella acababa llorando. -siguió riéndose y esta vez Harry le siguió mientras me dejaba en el suelo.

-¡SOIS GILIPOLLAS! -exclamé y puse rumbo a la habitación de nuevo.

-Espera. -la voz ronca de Harry me hizo frenar.

-¿Qué quieres?

-Desayuna algo anda.

Miré hacia la mesa del salón. No me había dado cuenta de todo lo que había sobre ella: dulces, tostadas cereales, zumo de naranja, café, leche, té... Creo que se me acababa de desencajar la mandíbula al ver tanta comida junta, ¿Harry detallista? Eso si que no me lo esperaba.

Cogí la jarra de zumo y me eché un vaso, no tenía hambre, pero mi zumo no podía faltar, casi todas las mañanas lo tomaba.

Harry y Zayn me observaban, Harry desde la puerta de la cocina de nuevo y Zayn desde el sofá. Me bebí el zumo lo más rápido que pude y subí a la habitación de nuevo sin decir nada. Notaba sus miradas en mi espalda, pero no iba a abrir mi boca más, tampoco servía de nada que lo hiciese.

Me quité la camiseta de Harry y la dejé sobre la cama, cogí mi ropa y me vestí lo más rápido que pude, no aguantaba las gilipolleces de esos dos, parecía que se habían puesto de acuerdo para joderme.

Miré por última vez el despertador, las 8 de la mañana, ¿en serio?, ya iba tarde otra vez y todo por haber malgastado mi preciado tiempo discutiendo con mi hermano.

Corrí escalera abajo con tan mala suerte que me caí de culo. 

-¡Dios, que dolor! - Exclamé. Joder lo que me fataba ya.

Harry apareció tras de mí y me agarró de la cintura para poder levantarme; sus manos era grandes y finas, podía abarcar mi pequeña cintura con tan solo una de ellas.

-¿Estás bien? -preguntó, podría jurar que con un tono un tanto alarmado.

-Sí. -contesté seca.

Me dolía, me dolía mucho, pero no iba a mostrarlo delante de él.

-Sé que no estás bien, así que te llevo donde tengas que ir.

-Estoy bien, no necesito que me lleves, sé caminar yo solita.

-Deja de ser tan terca. Voy a llevarte, cogeremos tu coche y luego me vuelvo yo, ya veré como.

-Harry que no.

-No vamos a discutir más, te llevo, y no se habla más.

Cuando se ponía en ese plan era insoportable, quería gritarle a la cara con todas mis fuerzas y decirle que me dejara en paz, que era insoportable, un cotilla, un controlador y un entrometido, quería pegarle con todas mis fuerzas; pero, por otra parte quería callarme y que simplemente me acompañase, así que me decanté por la segunda opción.

-¿Y mi hermano? Podría llevarme él.

-Tú hermano no está, ¿y de verdad querrías que te llevase él con el cabreo que llevas encima? -preguntó alzando la ceja derecha mientras que con sus manos seguía sujetando mis caderas a la vez que salíamos de su casa.

Suspiré profundo. Llevaba razón, si ahora tuviera cara a cara a mi hermano, le hubiese pegado fuerte, sin que Harry me lo hubiera impedido.

-Suspiras porque sabes que llevo razón. -sonrió pícaramente.

Yo solo asentí, no tenía ganas de hablar, me dolía el culo de la caída y eso me ponía todavía de más mala leche.

Saqué las llaves del coche del bolsillo de mi sudadera y se las ofrecí a Harry, él las  cogió y tras apretar el botón abrió la puerta del copiloto.

-Pasa. -dijo mientras se ponía sus gafas de sol, unas Ray-Ban totalmente negras y con cristales oscuros que no dejaban ver sus ojos, esas gafas no me gustaban, no podía interpretar su mirada, o saber si quiera si me estaba mirando.

-Gracias. -agradecí sin añadir nada más.

Harry se montó en el coche y lo arrancó, yo alargué mi mano y encendí la radio, sin ni siquiera preguntarle, odiaba viajar en el coche sin música, el silencio no estaba hecho para mí. Mi canción favorita sonaba en la radio, Your Guardian Angel de The Red Jumpsuit Apparatus. Me encantaba esa canción, pero no sabía si quería escucharla en una situación como la de ahora, estaba enrabietada.

"I will never let you fall

I'll stand up with you forever


I'll be there for you through it all


Even if saving you sends me to Heaven."


Yo no era la típica que escuchaba canciones de amor, pero esa canción era superior a mí, si la seguía escuchando explotaría, estaba segura.

Volví a acercar mi mano para cambiar de canción, pero Harry lo impidió poniendo su mano sobre la mía.

-No la quites, es mi canción favorita.

¿Su canción favorita?¿En serio? No pegaba para nada con su persona, no me esperaba que a alguien como él le gustasen esa clase de letras.

-La mía también. -dije finalmente.

-No te pega. -rió.

-Ni a ti tampoco. -reí con él.

La tensión se desvaneció momentáneamente, ahora hasta nos reíamos, era raro, pero cuando estábamos así me sentía bien, ya podría ser siempre así.

Harry comenzó a cantar la canción y me miraba a través de sus gafas oscuras para que yo le siguiera, y así lo hice.

Tenía una voz ronca increíble, me entraban ganas de preguntarle si quizás teniá alguna banda de rock o algo por el estilo, pero deducía yo misma que no, nuevamente eso no iba con él.



Llegamos a mi calle y Harry aparcó frente a mi casa. Bajamos los dos del coche y el león me lanzó las llaves al vuelo.

-Gracias por traerme.

-No hay de que.

Subí las escaleras del descansillo y abrí la puerta de casa.

-¡Fiore!

-Dime. -sonreí.

-Siento lo de ayer, de verdad. No quería comportarme así.

-No pasa nada, está todo bien. Pasa un buen día.

-Y tú también. -me devolvió la sonrisa. -Y que te sea leve el dolor de culo. -esto último lo dijo casi carcajeándose.

-Memo. -susurré.



Por suerte había llegado a trabajar a tiempo, mi culo seguía dolorido, pero ya casi podía andar con normalidad, me dirigí al despacho de mi padre y antes de que abriera la puerta escuché a Liam llamarme desde el final del pasillo.

-Srta (TA__).

-¿Sí Liam?

-Buenos días. -dijo con una enorme sonrisa mientras se acercaba.

-Buenos días, ¿qué haces aquí tan temprano? Se supone que tienes que entrar dentro de media hora, o, mierda, no llevaré mal el reloj, ¿verdad? -miré el reloj preocupada.

-Que va señorita. -soltó una carcajada. -No se asuste así, es solo que su padre está reunido y por eso tuve que entrar antes.

-¿Mi padre?¿Está ya de vuelta?

-Sí, eso parece, según ha dicho la estuvo llamando anoche, pero no la localizó.

Me acordé de mi móvil estampado contra el suelo, aggg, debía comprarme uno, no podía estar así de incomunicada, no iba a mostrar más rabia con Harry; sí, me había jodido el móvil, pero ya no tenía caso discutir sobre eso, además esta mañana habíamos estado muy bien.

-¿Y te ha dicho si puedo entrar?

-Sí. -asintió. -Me dijo que en cuanto llegara la hiciera pasar, al parecer debe ser un tipo importante el que está ahí dentro.

-Como todos los que rondan estos mundos. -reí.

-Pero para mi parecer es un poco estirado. -esto último lo susurró en mi oído.

Abrí la puerta y me encontré a mi padre de frente y a un hombre bastante alto, con pelo gris y traje negro dándome la espalda.

-Mira John, esta es mi hija (Tn__). Buenos días hija.

-Buenos días. -asentí.

-(Tn__), te presento a John.

-Un placer preciosa. -se dio la vuelta , tenía los ojos verdes y una sonrisa muy bonita.. -Soy John, John Styles.

¿STYLES? No sería el mismo Styles que Harry, ¿verdad? No podía ser.

Lo miré fijamente antes de estrecharle la mano, su pelo era medio rizado y su sonrisa mostraba unos hoyuelos muy marcados, se parecía mucho a Harry, podía jurar que sí que lo era, que era su padre, era como estar viendo a un Harry ya envejecido.

-¿No vas a contestarle (Tn__)? -mi padre elevó el tono.

-Sí, sí, perdón, soy (Tn__) (TA__). Un gusto. -me costaba tragar, y mi pulso se estaba acelerando de nuevo.

-Tienes una hija que parece una auténtica princesa (NPad__). Digna de un hombre de su talla.

¿Me estaba alagando?¿Ese canalla me estaba alagando? La sangre que recorría mi cuerpo comenzaba a hervir y mis dientes rechinaban.

-Gracias. -dije entredientes.

-No las des. Bueno (NPad__), Srta (Tn__) yo me voy, mi hija, me espera abajo y mi mujer en casa. -se rió de su mala broma y mi padre le siguió el rollo.

-Un place John. -dijo mi padre estrechándole la mano de nuevo.

El capullo soltó la mano de mi padre y me susurró algo antes de salir.

-Espero verte pronto preciosa.

Me estremecí y todos los órganos de mi cuerpo se encogieron, ¿cómo se atrevía a flirtear conmigo así? Sentía repugnancia, una gran repugnancia. Solo esperaba que Harry no se le encontrase aquí, si es que este hombre volvía  a aparecer por la empresa.














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