Ya me había llevado la peor de las impresiones de ese hombre, y tan solo había estado frente a él unos 3 minutos. Esperaba que mi padre no hubiese hecho negocios con alguien como él.
-¿Y bien hija?¿No vas a preguntarme ni qué tal siquiera?
-Perdón papá. -intenté dejar mis pensamientos. -¿Pudiste arreglar los problemas?
-Claro que sí. Ya está todo en orden. -sonrió.
-Oye papá. -no pude ocultar mi curiosidad. -¿Vas a hacer negocios con ese hombre, el tal John? -esperaba con desesperación un "no" como respuesta.
-Sí. -asintió con una enorme sonrisa. -Le verás bastante por aquí. Estamos cerrando un negocio muy importante. Por cierto, espero que esta noche no hagas planes, tenemos una cena de trabajo.
Mierda, ese hombre en la empresa no, por favor. No se si temía más por tenerle que ver continuamente, o si era mayor el miedo a que Harry se encontrase con él. El pensar como Harry podría reaccionar al tenerle enfrente me hacía temblar.
-¿Cena?¿Con quién?
-Con John, quiere hacer una cena para celebrar nuestro negocio y va a ir mucha gente importante.
¿Una cena con ese hombre? No lo soportaría, era realmente repugnante y el hecho de tenerle otra vez frente a mí me ponía enferma. Tenía que librarme de ir a ese evento.
-Papá...Yo no me encuentro muy bien hoy. -esperaba que mi excusa sirviese.
-(Tn__), lo siento pero esta vez no te libras, vas a venir conmigo. Quiero que todos vean la hija tan increíble que tengo. -orgullo en su expresión de nuevo.
-Papá, no puedes obligarme a ir a un lugar en el que no pinto nada. No quiero ir y no voy a ir.
-Vas a ir, te guste o no.
-Tengo 19 años, y ya no mandas en mí, recuerda que no estoy bajo tu jodido techo. -elevé mi tono de voz.
-Ni se te ocurra montar un numerito aquí. Y aunque no vivas bajo mi techo sigues siendo mi hija.
-Una hija que sabe cuidarse ella sola y que no necesita que la den órdenes. Recuerda que las órdenes no van conmigo.
-A las diez pasaré a recogerte, y más te vale que estés lista.
Mi furia crecía más y más. Observé el jarrón que tenía mi padre encima de la mesa de su despacho, lo cogí y sin mediar palabra lo espeté contra el suelo. Era la única manera que tenía de desquitarme en esos momentos, ahora entendía por qué Harry lo hacía constantemente, no era lo correcto, pero ¿y qué? yo nunca hacía lo correcto.
-¡(Tn__)!¡RECOGE ESO AHORA MISMO!¿Qué te crees que estás haciendo? -mi padre gritaba mientras se aproximaba a mí. Su cara estaba completamente roja, podía deducir que su nivel de enfado del 1 al 10 era de un 11.
Salí del despacho mientras él seguía maldiciendo, pasaba de seguir escuchándole o haría algo mucho peor.
Una vez en mi despacho, me puse con el trabajo, eso me mantendría ocupada y no le daría cabida a mis pensamientos. No quería ir a esa cena, no quería seguir aparentando lo que no era, y mucho menos quería ver a ese hombre de nuevo.
Liam entró a mi despacho, la verdad no sabía si había tocado a la puerta antes o no, pero me daba igual, tenía ganas de gritar aunque fuese a él, pero no lo merecía, así que simplemente lo miré esperando a que dijese algo.
-Srta. (Tn__), vengo a traerle un café, hoy la veo muy estresada. -dejó la taza blanca encima de la mesa y me miró de nuevo sin decir nada.
¿Y si le decía a Liam que viniese conmigo? Eso seguro eliminaría mi tensión, al menos un poco, con él me sentiría mejor y además causaría buena impresión a la gente de aquel lugar. Si algo sabía era que no quería estar sola en aquella cena.
-Liam. -dije, mientras el abría la puerta para salir.
-Dígame señorita.
-¿Aceptarías una invitación?
-¿Suya? -dijo sorprendido. -Hasta la peor de las invitaciones. -sonrió dulcemente.
-¿Aceptarías venir conmigo esta noche a una cena? No quiero estar sola con mi padre y creo que tú eres la mejor opción para acompañarme. -le correspondí la sonrisa.
La boca de Liam se abrió quedando completamente perplejo, un poco más y tocaría el suelo. Era tan dulce y tan inocente, un completo cielo; lástima que no fuese mi tipo, pero apuesto a que tenía miles de chicas tras de él.
-¿Lo está diciendo en serio Srta. (Tn__)?
-Completamente.
-Claro que la acompañaré entonces, para mí es todo un placer. -su sonrisa era mayor que antes.
-Muchas gracias Liam, de verdad, no sé como voy a agradecerte esto.
-Ya se me ocurrirá algo. -me guiñó el ojo.
Solté una carcajada, el ser pícaro no era lo suyo, es más, lo hacía todavía más adorable.
Cogí un folio y un boli y le apunté la dirección de mi casa.
-Toma, en esta dirección a las diez menos cuarto, ¿vale?
-Está bien señorita. -cogió el folio y salió de mi despacho.
El día se me hizo bastante corto, el trabajo ocupaba mi mente la mayor parte del tiempo, no quería que llegase la hora de esa maldita cena, odiaba fingir y odiaba la situación en la que estaría dentro de poco.
Abrí el buzón antes de entrar en casa, había un paquete no muy grande, ¿quién me enviaría a mí un paquete? Lo cogí y entré en casa, aún quedaban unas tres horas para las diez, así que me tomé la libertad de sentarme en el sofá y abrir el paquete. No tenía remitente y eso era algo que realmente me extrañaba, pero no le di más importancia y lo abrí. Era un móvil como el que tenía anteriormente. Había sido él, había sido Harry estaba completamente segura de que había sido él, era el único que sabía lo de mi móvil. Abrí la caja y un pequeño trozo de papel cayó al suelo, me agaché a cogerla y acto seguido la leí:
"Fiore,
Siento mucho haber roto tu móvil, como muestra de mi disculpa aquí te regalo otro como el que tenías, no podía hacer menos cuando sé que esto ha sido culpa mía, espero que de verdad me hayas perdonado y que podamos seguir siendo amigos.
PD: Me he tomado la libertad de agregarme a tu libreta de contactos.
Harry, alias "un gilipollas"."
Mi sonrisa de tonta debía ser épica, pensé que jamás tendría un detalle como ese; Harry no era el típico tío detallista, y se le notaba a simple vista, ¿por qué lo era conmigo? Nunca nadie se había preocupado por mis cosas de tal manera, ni yo tampoco lo había hecho por nadie. ¿Debía ser su amiga? No encontraba razón por la que no serlo, sin embargo su brusquedad a veces me descolocaba, pero no quería alejarme de él. Le daría una oportunidad, sí, así lo haría, estaba segura de que a pesar de todo podríamos llevarnos bien.
Encendí el teléfono y miré la agenda, allí estaban todos mis contactos, no se había perdido ni uno solo, por lo que deducía que la tarjeta del teléfono había quedado completamente intacta, bajé por todos mis contactos hasta llegar a la "H", ahí estaba su nombre, había puesto "Harry (gilipollas)"; corregí el nombre y lo puse como "Harry (león mal domado)", al fin y al cabo, era lo que era.
Escribí un mensaje de agradecimiento para él, sabía que tampoco era necesario que le diera las gracias, pues al fin y al cabo, él había roto mi anterior móvil en uno de sus ataques de furia, pero sentía la necesidad de hacerlo.
"Harry, gracias por el móvil nuevo, esta vez te mantendré alejado de él. ;)
(Tn__), alias "Fiore"."
Una vez salida de la ducha y con la toalla todavía envuelta en mí, me dirigí al armario, no tenía ni idea de que ponerme, nunca usaba ropa elegante, yo tenía mi propio estilo, el rebelde: cuero, pantalones ajustados, camisetas enseñando el ombligo y botas de cordones.
Rebusqué en el armario y finalmente encontré el único vestido que tenía, era un vestido negro hasta mitad del muslo, mi madre solía llevarlo cuando se trataba de alguna ocasión especial, pero cuando murió, mi padre me lo dio a mí; no sé si lo más indicado era ponérmelo esta noche, pero no tenía otro vestido y en parte quería llevar a mi madre presente, ella hubiese sido la única que me hubiera aconsejado y animado en estos momentos, la echaba tanto de menos...
Me puse el vestido y unos zapatos de tacón plateados que tenía guardados sin estrenar, regalo de mi padre.
Me recogí el pelo en un moño y me maquillé un poco poniendo sombra grisácea sobre mis párpados y aplicando un poco de rimel sobre mis pestañas, un poco de brillo en los labios y listo. Lo cierto es que no me veía mal así, el maquillaje que llevaba resaltaba mis rasgos y sobre todo el color de mis ojos, pero definitivamente no me agradaba, estaba demasiado fuera de mí como para hacerlo.
A las diez menos cuarto Liam tocó a la puerta, estaba muy guapo con un traje negro con corbata plateada, parecía que íbamos conjuntados.
-WOW. -dijo sin poder contener su sorpresa. -Está usted espectacular, Srta. (Tn__).
-Gracias Liam, aunque ya sabes que no me gustan los alagos, ni ese tipo de cosas he de decir que tú vienes deslumbrando, vas a cautivar a muchas hoy. -me reí.
-A ver si cautivo a la que quiero. -me devolvió la sonrisa.
Siempre había sabido que Liam sentía algo por mí o que por lo menos le atraía, pero no le había prestado la más mínima atención, simplemente me había dedicado a ignorar sus indirectas y a actuar con normalidad, era un buen tío, pero yo no sentía nada por él.
-Ah, y por cierto; no me llames más de usted parece que tengo cuarenta años, y para una rebelde hablarle de "usted" es casi un insulto.
Liam soltó una carcajada.
-Está bien (Tn__), pero ¿tú rebelde? No lo creo, se la ve muy... perdón... se te ve totalmente inocente.
Vaya, eso era nuevo para mí, ¿así me veía Liam? Bueno, que podía decir, en parte era normal, nunca nos habíamos visto fuera de la oficina y solo conocía mi imagen de responsable.
-Ya conocerás mi peor faceta ya...
El claxon del coche de mi padre sonó y Liam y yo nos aproximamos hasta donde estaba mi padre.
-¿Qué hace Liam aquí? -preguntó mi padre con un tono rudo.
-Yo le he invitado, quería que viniese, así le dará mejor imagen a tu empresa. -podía notar la ironía en mi voz.
Liam estaba tenso, pero yo le di un pequeño golpecito en el brazo y le sonreí para evitar que esa fuera una situación incómoda para él.
-Está bien, montar atrás.
Liam me abrió la puerta para que montara y yo le dediqué la mejor de mis sonrisas, después se montó el por el otro lado.
-Llevas el vestido de tu madre... Te queda precioso, me recuerdas tanto a ella. -su voz se quebraba, su furia había desaparecido y ahora solo había lo que parecía dolor.
-Gracias... -no quise añadir nada más por miedo a llorar.
Mi querido compañero de trabajo, Liam, acarició mi brazo al notar cierta tristeza en mí, y yo dejé a un lado mis amarguras.
El camino transcurrió sin mucho que decir por parte de ninguno de los tres.
Paramos frente a una enorme casa de ladrillo blanco, tenía como unas tres plantas. Mi padre le dio las llaves al aparca-coches, mientras Liam me ayudaba a salir del coche. La casa era realmente espectacular, incluso más grande que la de mi padre.
Un hombre también trajeado estaba parado frente a la puerta de aquella casa, sostenía varios papeles en la mano.
-Buenas noches, ¿están en la lista de invitados? -se dirigió a mí.
-Sí, somos (Tn__) y (NPad__) (TA__).
-Sí, aquí están, pueden pasar. ¿Y este señorito quien es? -esta vez fijó su vista en Liam.
-Mi novio. -dije sin que a nadie le diera tiempo a pensar.
Podía notar a kilómetros de distancia la satisfacción que eso había provocado en Liam.
El trajeado asintió y nos dejó pasar.
Mi padre se adentró primero y tanto Liam como yo le seguíamos, no sabíamos a donde dirigirnos. La gente abundaba por toda la casa. La casa estaba adornada con enormes cuadros y figuras caras, sofás de cuero blanco y alfombras inmensas, aquello parecía un palacio.
-¡(Tn__)! -pude oír mi nombre, y esa voz me era demasiado familiar.
Me di la vuelta y vi a mi rubio, Niall, estaba allí con un traje espectacular, jamás en mi vida le había visto así.
-¡Niall! -me lancé a sus brazos, y él me cogió en vuelo.
Me alegraba tanto verle, hacía días que no le veía y sentía la necesidad de pasar tiempo con él, pero la pregunta era: ¿qué hacía él aquí?
-¿Qué haces aquí? -mi emoción era mayor que mi sorpresa.
-Mi novia vive aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario